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Cinco productos que parecen saludables, pero no. Volumen 3.

¡CHO-CO-LA-TE! ¿Qué mejor manera de retomar mis andanzas por el blog? ¡Hablemos del chocolate!!! En esta entrada voy a centrarme en cinco productos concretos que lo incluyen y que la industria alimentaria ha intentado colar en nuestras cestas de la compra. ¡En muchas ocasiones con éxito! Que para eso cobran los publicistas.

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Antes de meternos en materia, siendo yo profana en el mundo de la tecnología alimentaria, voy a intentar aclarar un hecho básico en la fabricación de productos que luego nos servirá para entender ciertas “triquiñuelas” que suelen usarse en el mundo del marketing alimentario:

  • Un alimento procesado está compuesto de varios ingredientes. Hasta ahí llegamos.
  • En general, los nutrientes que hacen apetecible y sabroso un producto son las grasas y el azúcar. Luego están otros aditivos pero ahí no vamos a entrar.
  • Si quitas grasa pones azúcar. Si quitas azúcar añades grasa.

El resultado final tiene que ser un yogur, una leche, una crema, un chocolate… ¡Algo! Un producto. A poder ser rico y apetitoso, que quien lo compre quiera volver a hacerlo. Dicho esto, ¡dentro post!

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1. Cremas de cacao ecológicas y todo lo healthy que quieras:

Te pueden vender lo que quieran: ecológica, orgánica, cruda, vegana, sin lactosa, sin gluten, sin frutos secos, sin grasa de palma… Sin, sin, sin. Pero ¿y el con? Lo que no interesa no se dice, ¡así funciona! La mayoría de ellas contienen azúcar en cualquiera de sus versiones y/o aceites de poco o nulo interés nutricional. Con toda la pena pero no, no son buena idea. Y para muestra un botón, ya sabes, los ingredientes van apareciendo de mayor a menor cantidad:

  • Crema de untar cacao-avellanas Naturgreen: avellana* (39%), aceite de palma no hidrogenado*, aceite de girasol*, cacao en polvo* (6 %), fructosa (5%). [*Ingredientes procedentes de la Agricultura Ecológica].
  • Crema de cacao orgánica sin frutos secos ni leche Rapunzel: azúcar de caña*, aceite girasol*, cacao en polvo desgrasado*, aceite de palma*, vainilla Bourbon*. [*Ingredientes procedentes de la Agricultura Ecológica].
  • Crema de Coco con Cacao, Orgánica, Cruda, Artisana:  crema de coco orgánica, aceite de coco orgánico extra virgen, jarabe de ágave orgánico, cacao orgánico y crema de cacao orgánico. 
  • Crema Ecologica de Avellanas Amandin: jarabe de arroz*, agua, avellanas* (20%), cacao* (3%), estabilizante (pectinas), almidón de tapioca*, aroma natural, espesantes (goma xantana, goma guar goma arábiga). (*) Ingredientes ecológicos.

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Como podrás observar, todos los endulzantes de estas cremas son azúcar o su homólogo, por lo tanto, si vas a consumirla hazlo teniendo en cuenta que estás tomando una chuche untable, nada parecido a un alimento saludable. ¿Rico? Sí, claro, no hay discusión. Las versiones ‘Fit’  [véase Nocilla 0%] también se las traen, pero esas se merecen un capítulo a parte llamado por ejemplo: “Polialcoholes para hoy, fiesta en tu baño para mañana”. 

Si te apetece tomar una crema de cacao saludable aquí te dejo una alternativa pero recuerda que muchas de las recomendaciones nutricionales actuales van más en la dirección de una alimentación sencilla basada en materias primas. Por lo tanto, el bizcocheo y las cremitas varias, por más saludables que las hagas, mejor resérvalas para momentos especiales. Este tipo de preparaciones siguen siendo ultra-sabrosas y palatables, hecho que puede alejarte del gusto por los sabores básicos.

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2. AvenaCao: parece avena y cacao, pero no.

¿Y lo bonito que les ha quedado a los señores de Cola Cao el nuevo envase de este engendro pseudosaludable? Así, como en madera, rollito natural, a tope de healthy, muy nórdico todo. ¿Y el anuncio? “Todavía no has desayunado?” -le pregunta la moza al mozo-. ¡Pues venga! Métete entre pecho y espalda esta maravillosa pócima milagrosa que la buena gente de Cola Cao ha ideado para ti, no vaya a ser que te desmayes por falta de energía en el metro [porque caminar no nos gusta o nos viene mal] ¡o al cargar la grapadora en la oficina!

Así, en confianza, si vas a desayunar y quieres hacerlo saludablemente opta por alimentos reales, materia prima. Si te apetece probar con la avena y el cacao compra eso: avena y cacao puro.  Esto de aquí contiene ingredientes que no necesitas, como dextrina (azúcar añadido) y edulcorantes varios (horror, caos, muerte y destrucción para los microbios beneficiosos que habitan en tu intestino). Vale la pena destacar que no todos los edulcorantes alteran la microbiota intestinal, pero en este caso sí.

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Natillas y mousses 0%, ¿pero 0% de qué?

Recordemos la norma básica que hemos comentado al inicio: los productos tienen que estar compuestos de algo, porque por el aire todavía no se puede cobrar. ¿O sí? Con esto quiero decir que si una crema es baja en azúcar o en grasa, tiene que ser alta en otros nutrientes para compensar tanto en textura como en sabor. Por lo tanto, cuando una mousse o crema de chocolate es 0% grasa lo más probable es que vayas a meterte entre pecho y espalda una buena dosis de azúcar y/o edulcorantes (a veces un poquito de cada).

Si por el contrario, decides comprar una crema 0% azúcar te llevarás una ración generosa de grasas (de las chungas, no te van a dar aceite de oliva virgen extra) y/o polialcoholes (¡adiós microbiota, adiós!). Si bien es cierto que todo este tipo de edulcorantes no a todo el mundo afecta de forma directa a su salud cabe remarcar que su consumo no ayuda a la hora de abandonar ese gusto y preferencia por los sabores extra-dulces y adquirir hábitos de alimentación saludables.

¿Alguna alternativa? Sí, ¡varias! Aunque la mayoría no están en ningún estante ni lineal de refrigerados con sus envases lilas y rosas tan de mujeres que se cuidan. Aquí, en este blog tienes algunas.

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Chocolates “puros”.

Nos han hablado tantas veces de los múltiples benedicios del chocolate, que oiga, ¡Nutella para todos! Error. El chocolate es un alimento compuesto básicamente por tres ingredientes: cacao, manteca de cacao y azúcar. Puede tener alguno más pero el que aquí nos importa es el primero: el cacao.

Piensa una cosa: si tomas un chocolate blanco, ¿dónde está el cacao y sus beneficios? ¿Si tomas un cacao con un 50% de cacao, has pensado qué hay en el otro 50%? ¿Vale la pena tomar un producto azucarado para beneficiarse de unas ventajas que tal vez pueda aportar otro alimento?

Si vas a tomar chocolate (porque te gusta, por sus posibles beneficios, porque sí) pero te interesa hacerlo en una versión lo más saludable posible opta por sus versiones más “fuertes”, de 85% de cacao para arriba, y en cantidades lógicas y responsables.  El chocolate de la imagen anterior no se acerca ni de lejos a esta recomendación, mira siempre la etiqueta por detrás. Recuerda también que es un alimento totalmente prescindible, que sus bondades las podrás encontrar en otros alimentos y que no es un producto milagroso.

 

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Toda todita la gama de Cola Cao y sus marcas competencia.

¿Pero cómo va a ser malo eso? ¡Si me ha acompañado desde la infancia! Vale, no sigas leyendo entonces. Desde el Cola Cao de toda la vida, pasando por los ‘Light o ‘0%’ hasta las aberraciones dedicadas a los más pequeños del Cola Cao Complet o Mi Primer Nesquik, estos productos son básicamente azúcar, una media de un 70% de azúcar, el cacao anda por ahí. Escojas la versión que escojas estás tomando azúcar, salvo las versiones edulcoradas, que tampoco es que sean la monda. Pero algo que me duele especialmente y en lo más hondo de mi ser es cuando el objetivo de estas compañías es el público infantil. Pasen, vean y flipen:

¿Cómo te quedas? ¿De verdad vas a creer que en un vaso de “esta cosa” vas a obtener lo mismo que en una pieza de fruta? No te lo crees, puedes querer creértelo pero me niego a pensar que somos tan incrédulas. Si quieres que tu hijo/hija se beneficie de las ventajas de la fruta, dale fruta, no hay más. ¿Le cuesta comer fruta? Deja de ofrecerle estas cosillas y verás como avanzas, otro día lo hablamos.

¿Te apetece darle un plus de sabor a la leche o a la bebida vegetal? Usa un punto de cacao puro en polvo. Aunque tengo buenas noticias para ti: si acostumbras a los más peques de la casa a los sabores puros y reales de los alimentos te ahorrarás muchas luchas y compras innecesarias. No existen productos específicos para niños, niñas y bebés, lo que hay son muchas ganas de vender.

No puedo acabar este post sin compartir mi total desacuerdo con artículos como la BatiCao, que año tras año nos sorprende con aspecto renovado. Seguimos con el marketing: compra una tonelada de un producto desaconsejado para obtener un cacharro llamativo que es más un juguete que una herramienta de cocina y que, además, fomentará que consumas de más ese producto. De verdad, me produce cuanto menos irritación moral. Podría seguir pero lo dejo aquí.

¡Y hasta aquí el chocopost de hoy! Ya sabes, come lo que quieras, ¡pero sabiendo lo que comes! ¡Empodérate! ¡Con o sin cacao!

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Cacharro japonés. Puede que lo rellenes de alguna preparación saludable, puede que no. Imagen: Tallon4.

Para saber más…

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[Receta] Salteado de judías verdes, rejo y patata al pimentón.

¡Es tan sencilla que me da “cosica” compartirla! Descubrí la receta hace unos meses comiendo de menú y me pareció una buena combinación que se conoce más bien poco, al menos en mi entorno. La comparto por dos motivos:

  1. Cuando un dietista te dice “come verdura” te está diciendo “como alimentos vegetales” y en ellos entran muchas cosas, a parte de las típicas vainas con patatas hervidas. ¿Qué alimentos son esos? Tomate, zanahoria, calabacín, espárrago, alcachofa, berenjena, champiñón, setas varias, espinacas, acelgas, lechuga, escarola, endivia, remolacha, brócoli, coliflor… ¡Verdura!
  2. Vale, has optado por las vainas. ¿Por qué cocidas? ¿Por qué esa receta sosa, aburrida y deprimente? ¡Dale un toque! Tienes que comer bien durante toda tu vida, ¿no es mejor disfrutar en el camino? Saltea, hornea, aliña, combina con otras verduras, con pescados, carnes, cereales, frutos secos. Busca la opción saludable pero no la opción “¿cuándo acaba esto?”, porque entonces jamás disfrutarás de los vegetales.
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A mi, como diría Enrique Iglesias, esto no me gusta…

Y dicho esto, voy con la receta, que es de lo más fácil y podréis variar en función de los alimentos disponibles o de vuestras preferencias:

Ingredientes para dos raciones:

  • 300 gramos de judías verdes (vainas). Puedes usarla plana o francesa.
  • 200 gramos de patata.
  • 300 gramos de rejo o pulpo si estás espléndid@. Ambos los venden cocidos por si te apetece saltarte el paso de hervirlo. ¡Que ha sido mi caso!
  • Sal, aceite de oliva virgen extra, pimentón de la Vera.
  • 1 diente de ajo.

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Modus operandi:

  • Puedes cocinar las vainas al vapor o bien hervirlas, en este caso yo opté por lo segundo, junto a las patatas. Si te gusta más “crunchy” puedes cocinar las vainas al vapor y las patatas al microondas.
  • Pon agua a hervir. Mientras tanto limpia y prepara las vainas. En el caso de usar judía plana, te aconsejo en cortarla en dos mitades, ¡queda más fina!
  • Corta la patata en gajos, daditos o como más te apetezca, no muy pequeños.
  • Cuando rompa el agua a hervir añade la sal, las vainas y las patatas.
  • Hierve a fuego medio unos 30-45 minutos, ¡ves controlando tú mism@! Hay quien prefiere las vainas al dente y hay quien las prefiere blanditas.
  • Mientras tanto saca de la nevera el rejo y corta en láminas, deja fuera de la nevera para que se vaya atemperando.
  • Cuando estén hechas las vainas retira del fuego y deja en un colador escurriendo.
  • ¡Hora de saltear! Pon en una sartén un chorro de AOVE y el ajo picado, cuando esté dorado añade las vainas con patatas, saltea un minuto y añade el rejo, saltea otro poco hasta que el rejo tome temperatura.
  • Emplata y espolverea cada plato con un poco de sal gorda y pimentón de la Vera.

¡Buen provecho!